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miércoles, 15 de enero de 2020

Virgilio

(Publio Virgilio Marón, en latín Publius Vergilius Maro; Andes, hoy Pietole, actual Italia, 70 a.C. - Brindisi, id., 19 a.C.) Poeta latino. Aunque hijo de padres modestos, Virgilio estudió retórica y lengua y filosofía griegas en Cremona, Milán, Roma y Nápoles. 


Si bien no intervino de modo directo en la vida política, desde muy pronto Virgilio disfrutó del apoyo de mecenas y amigos, como Cayo Mecenas, el poeta Horacio e incluso Octavio (el futuro emperador Augusto), en parte propiciado por el éxito de su primera obra mayor, las Bucólicas, en las que desarrolla muchos temas de la tradición pastoril, tomados sobre todo de los Idilios de Teócrito, aunque introdujo numerosas alusiones a personajes y situaciones de su época.

Incitado por sus protectores, escribió las Geórgicas, en apoyo de la política imperial de relanzar la agricultura en Italia; en las Geórgicas, Virgilio recrea la belleza de la vida campesina y sus distintos aspectos: labranza, ganadería y apicultura.

La vertiente pública de la poesía de Virgilio llegó a su cima cuando afrontó la tarea de escribir un ambicioso poema patriótico a imagen de las grandes epopeyas de Homero: la Eneida, que debía cantar las virtudes del pueblo romano y cimentar una mitología propia para la nación. Para ello escogió la conocida figura legendaria del héroe troyano Eneas. Durante otros doce años trabajó en la composición de esta obra maestra, un poema épico compuesto de doce cantos que toma el nombre de su protagonista.
Eneas y Dido (1747), de Pompeo Batoni  
Al principio, Eneas logra huir del desastre de Troya llevando sobre los hombros a su anciano padre, Anguises, y a su hijo Ascanio de la mano; reúne una flota y zarpa con los supervivientes troyanos rumbo a Tracia, Creta, Epiro y Sicilia, antes de abordar las costas de África. Luego relata los amores de la reina de Cartago, Dido, con Eneas, y el suicidio de ella tras la partida del héroe. Tras un interludio, la última parte narra la llegada de Eneas a Italia, y la guerra que sostiene con Turno, rey de los rútulos; la victoria le otorga la mano de Lavinia, princesa del Lacio.

Según Virgilio, el linaje romano procede del hijo de Eneas, Ascanio, que habría fundado la ciudad de Roma. El modelo homérico está presente tanto a nivel formal como temático, aunque es visible también la influencia del poeta griego Apolonio de Rodas y de poetas romanos como Ennio y Lucrecio. 
El verso de Virgilio en la Eneida fue considerado en su propia época, y a partir de entonces, como modelo de perfección literaria tanto por su equilibrio métrico como por su musicalidad. Sin embargo, el poeta no pudo terminar su obra, pues en el 19 a.C. emprendió un viaje por Grecia y Asia con la intención de corroborar sobre el terreno las referencias paisajísticas y geográficas de su obra maestra, prácticamente finalizada para entonces, y para profundizar en el estudio de la filosofía. Durante el viaje enfermó gravemente, y en su lecho de muerte pidió a sus amigos Vario y Plocio que destruyeran la Eneida, por considerarla imperfecta, ruego que no fue atendido por orden de Augusto.
Se atribuye asimismo a Virgilio la composición de un conjunto de obras menores de carácter épico, elegíaco y didáctico, conocido como el Appendix vergiliana, que quizás podrían ser obras de juventud, aunque no está bien dilucidada su autoría. El renombre de que gozó fue enorme no sólo en su época, sino a lo largo de toda la Edad Media, que le consideró como un cristiano anticipado; incluso se llegó a ver en una de sus Bucólicas una profecía de la llegada de Jesucristo. En La Divina Comedia, Dante lo convirtió en su guía a través del Infierno y el Purgatorio, y lo consideró su maestro.
Fuente del texto: biografiasyvidas 

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Francesco Petrarca

(Arezzo, actual Italia, 1304 - Arqua, id., 1374) Poeta y humanista italiano. Durante su niñez y su primera adolescencia residió en distintas ciudades italianas y francesas, debido a las persecuciones políticas de que fue objeto su padre, adherido al partido negro güelfo. Cursó estudios de leyes en Carpentras, Montpellier, Bolonia y Aviñón, si bien nunca consiguió graduarse.

Según relata en su autobiografía y en el Cancionero, el 6 de abril de 1327 vio en la iglesia de Santa Clara de Aviñón a Laura, de quien se enamoró profundamente. Se han hecho numerosos intentos por establecer la identidad de Laura, e incluso sus contemporáneos llegaron a poner en duda su existencia, considerándola una creación para el juego literario. Petrarca defendió siempre, sin embargo, su existencia real, aunque sin revelar su identidad, lo que ha inducido a pensar que quizá se tratara de una mujer casada. Sí que está comprobado, en cambio, que mantuvo relaciones con otras mujeres y que dos de ellas, cuyos nombres se desconocen, le dieron dos hijos: Giovanni y Francesca.

La lectura de las Confesiones de Agustín de Hipona en 1333 lo sumió en la primera de las crisis religiosas que le habrían de acompañar toda la vida, y que a menudo se reflejan en su obra, al enfrentarse su apego por lo terreno a sus aspiraciones espirituales. Durante su estancia en Aviñón coincidió con Giacomo Colonna, amistad que le permitió entrar al servicio del cardenal Giovanni Colonna. Para este último realizó varios viajes por países europeos, que aprovechó para rescatar antiguos códices latinos de varias bibliotecas, como el Pro archia de Cicerón, obra de la que se tenían referencias pero que se consideraba perdida.

Con el fin de poder dedicarse en mayor medida a la literatura, intentó reducir sus misiones diplomáticas, y para ello consiguió una canonjía en Parma (1348) que le permitió disfrutar de beneficios eclesiásticos. Posteriormente se trasladó a Milán, donde estuvo al servicio de los Visconti (1353-1361), a Venecia (1362-1368) y a Padua, donde los Carrara le regalaron una villa en la cercana población de Arqua, en la cual transcurrieron sus últimos años.

La obra de Petrarca

Su producción puede dividirse en dos grupos: obras en latín y obras en lengua vulgar. Las primeras fueron las que le reportaron mayor éxito en vida, y en ellas cifraba Petrarca sus aspiraciones a la fama. Cabe destacar en este apartado el poema en hexámetros África (que dejó inacabado y en el que rescata el estilo de Tito Livio), las doce églogas que componen el Bucolicum carmen y la serie de biografías de personajes clásicos titulada De viris illustribus. Reflejo de sus inquietudes espirituales son los diálogos ficticios con San Agustín recogidos en el Secretum.
Petrarca logró en vida una importante fama como autor latino y humanista, tal como prueba su coronación en Roma como poeta, en 1341. Sin embargo, sus poemas en lengua vulgar recogidos en el Cancionero fueron los que habían de darle fama inmortal. Aunque Petrarca los llamaba nugae (pasatiempos), lo cierto es que nunca dejó de retocarlos y de preocuparse por su articulación en una obra conjunta, lo cual denota una voluntad de estilo que por otra parte resulta evidente en cada una de las composiciones, de técnica perfecta y que contribuyeron grandemente a revalorizar la lengua vulgar como lengua poética.
En la primera parte del Cancionero, las poesías reflejan la sensualidad y el tormento apasionado del poeta, mientras que tras la muerte de Laura, acontecida según declara el poeta en 1348, su amor resulta sublimado en una adoración espiritual. Petrarca supo escapar a la retórica cortés del amor, transmitiendo un aliento más sincero a sus versos, sobre todo gracias a sus imágenes, de gran fuerza y originalidad. Su influencia se tradujo en la vasta corriente del petrarquismo, destinada a perdurar hasta el siglo XVII, y a cuya tradición pertenecen desde Ausiàs March, Garcilaso de la Vega o Francisco de Quevedo hasta Edmund Spenser y William Shakespeare.
Fuente del texto: biografiasyvidas 

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Guittone d'Arezzo


(Guido o Guittone d’Arezzo; Santa Firmina, actual Italia, 1225 - Florencia, 1294) Poeta italiano. Hijo de un administrador comunal, en 1261 entró en el convento de los hermanos de Santa María de Bolonia, donde vivió en comunidad hasta 1285. Antes de morir fue uno de los fundadores del monasterio de Agnes, en Florencia.

Guittone d'Arezzo
Guido Cavalcanti y que culminaría en la obra de Dante. Como poeta, siguió los postulados de la poesía provenzal e introdujo en Toscana la escuela poética siciliana. Sus dos colecciones de Rimas constituyen un fiel testimonio de sus sentimientos religiosos; su obra poética se sitúa entre la escuela siciliana y el dolce stil nuovo.
Además de poemas amorosos, religiosos y políticos, escribió Letras, obra de contenido moral que representa una temprana tentativa de fundar una prosa literaria. Su estilo poético, lleno de latinismos, es oscuro, pero su prosa contribuyó a formar el estilo de la lengua literaria vulgar.
Fuente del texto: biografiasyvidas 

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Guido Cavalcanti

(Florencia, h. 1260 - Sarzana, actual Italia, 1300) Poeta italiano. De familia noble y próxima al partido de los güelfos, Guido Cavalcanti se casó con Beatrice, hija del jefe gibelino Farinata degli Uberti, demostrando su escaso interés por las luchas partidistas de la época. Estudió retórica y filosofía, recibiendo en especial la influencia de la filosofía de Averroes.

Amigo de Dante, juntos encabezaron el movimiento poético italiano del dolce stil nuovo, que entronca con la lírica medieval del amor cortés, y cuyo manifiesto podría considerarse el poema de Cavalcanti Donna mi prega. Peregrinó a Santiago de Compostela, y se cree que fue durante el viaje, en Toulouse o en Nîmes, cuando conoció a la dama que aparece en sus poemas, Mandetta. Fue entonces también cuando escribió una de sus baladas más conocidas, Perch'io non spero.

El 24 de julio de 1300 fue expulsado de Florencia, con motivo del recrudecimiento de las luchas entre las dos facciones enfrentadas, güelfos y gibelinos, y tuvo que exiliarse en Sarzana, donde contrajo el paludismo, enfermedad que le llevó a la muerte.
Fuente del texto: biografiasyvidas 

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martes, 14 de enero de 2020

Dante Alighieri


Desde el punto de vista literario, la Edad Media fue un periodo oscuro y a la vez de gran importancia para el desarrollo de las literaturas europeas, pues durante ella se gestaron, a partir de la evolución diferenciada del latín en cada área geográfica, buena parte de las lenguas de la Europa occidental, como el español, el francés o el italiano. A finales de la Alta Edad Media, sin embargo, el surgimiento de las literaturas nacionales topaba todavía con el inmenso prestigio del latín y el esplendor literario de la Antigüedad; las lenguas citadas eran lenguas «vulgares», sólo válidas para la comunicación oral.
Es plausible imaginar que esta situación se invertiría por sí sola con el tiempo; y también, que el proceso podía acelerarse si algún notable escritor producía una obra de altísimo nivel que acreditase la idoneidad de las lenguas vulgares para la expresión literaria. En Italia, el protagonista de este giro fue el gran Dante Alighieri (1265-1321). Dante no solamente abogó por el uso de la lengua vernácula en De vulgari eloquentia, sino que mostró su exquisito potencial lírico en los poemas y prosas de La vida nueva. Y, tras ello, consagró los últimos años de su vida a la composición de su Divina Comedia, legando a la entonces balbuciente literatura italiana una de las cumbres de la literatura universal.
Biografía
Dante (o Durante) Alighieri fue hijo del primer matrimonio del prestamista o comerciante Bellincione d'Alighiero con Gabriella o Bella (probablemente perteneciente a la familia Abati). Tenía una hermana mayor y, tras la temprana muerte de su madre (hacia 1270) y las segundas nupcias de su progenitor con Lapa di Chiarissimo Cialuffi, gozó también de la compañía de dos hermanastros, Francesco y Gaetana.
Nació en Florencia bajo el signo de Géminis, entre el 15 de mayo y el 15 de junio de 1265; el propio Dante remontó su linaje hasta su tatarabuelo Cacciaguida, ennoblecido por Conrado III y muerto en la segunda cruzada a Tierra Santa en 1147. Pero se tiene por más seguro que perteneciera a una familia de la nobleza urbana, con pocas propiedades, dedicada desde antiguo al comercio. De hecho, tanto su padre como su abuelo Bellincione tenían fama de usureros.
A finales del siglo XIII, concretamente el mismo año del nacimiento de Dante, Florencia perdió su talante de ciudad liberal, sometida hasta entonces a la égida de los gibelinos (partidarios del poder imperial contra el papado), y comenzó un período de cruentas luchas con los güelfos, a su vez divididos en facciones que, si bien reconocían su sumisión al papado, entablaban entre sí guerras tan abiertas como aquellas que los enfrentaban con el enemigo común. Según algunos cronistas, el padre de Dante había sido gibelino. Otros adscriben la familia a los güelfos. Es seguro, sin embargo, que Dante perteneció al partido güelfo, y, dentro de éste, a la facción de los «blancos» moderados.
Casa natal de Dante en Florencia
Sus años de infancia y juventud coincidieron con los más pacíficos que conoció Florencia en la época, sobre todo hasta la ascensión en 1295 de Bonifacio VIII al trono de San Pedro. A partir de entonces Dante, que ya había participado como soldado güelfo en el sitio de Poggio di Santa Cecilia contra los aretinos (1285) y había sido jinete en la batalla de Campaldino (1289), también contra los gibelinos, se adhirió abiertamente a los ideales políticos de democracia e independencia comunal de los güelfos.
Vida política
Entre 1295 y 1302 su vida política fue activísima, si bien únicamente se la conoce por fuentes literarias (sus propias alusiones en la Divina Comedia) o por documentos o testimonios no directos. Tras inscribirse en el gremio de médicos y especiales, de 1295 a 1296 fue miembro del Consejo del Capitán del Pueblo, representante de la autoridad popular en paralelo con la autoridad suprema del podestà; de mayo a septiembre de 1296, tras cesar en el cargo anterior, perteneció al Consejo de los Ciento (parlamento de los ciudadanos) y votó las leyes contra los magnates.
Con el advenimiento de Bonifacio VIII como pontífice, la lucha entre las distintas facciones güelfas se agudizó; los «negros», encabezados por los Donati, una familia de magnates, consiguieron el apoyo incondicional del papa e, inmediatamente, lo que había sido un enfrentamiento interno de Florencia se tornó en conflicto entre la ciudad y el papado. Los güelfos «blancos», liderados por los banqueros y comerciantes Cerchi, fueron derrotados en 1301, en una secuencia de dramáticas repercusiones para Dante: en junio dio testimonio de su oposición a que fueran enviados cien hombres que ayudasen a Bonifacio VIII en su guerra en Maremma; en octubre fue nombrado embajador ante el pontífice y al llegar a Roma fue retenido por éste en la ciudad. En noviembre, cuando Dante todavía se encontraba (probablemente) en Roma, Corso Donati, jefe de los «negros», entró en Florencia y llevó a cabo una terrible represalia contra los «blancos». Fueron desterrados seiscientos de entre ellos y el poeta, acusado de baratería, fue condenado a un exilio de dos años y a no intervenir de por vida en los asuntos públicos florentinos.
Beatriz y La vida nueva
En 1274, a los nueve años, Dante había encontrado por primera vez a Beatriz, probablemente hija de Folco Portinari. A los dieciocho tuvo lugar el segundo encuentro; ambos están consignados en La vida nueva, una obra de juventud de originalísima forma, consistente en una colección de treinta y un poemas engarzados por una prosa entre conceptual y autobiográfica. Su argumento recorre los dieciocho años a partir del primer encuentro con Beatriz; los treinta y un poemas constituyen la cumbre del dulce stil nouvo (denominación acuñada por el mismo Dante en un verso del Purgatorio), practicado previamente por los poetas Guido Guinizelli y Guido Cavalcanti bajo la influencia directa de la poesía provenzal de los trovadores.
Dante y Beatriz (detalle de un óleo de Henry Holiday, 1884)
Según costumbre de la época, con once años de edad el joven poeta vio concertado su matrimonio con Gemma Donati, con quien se casó probablemente entre 1285 y 1293, y de la que tuvo al menos cuatro hijos: Giovanni, Pietro, Jacopo y Antonia. Esta última le sobrevivió, y tras la muerte de su insigne padre ingresó en un convento con el nombre de Beatriz. Pero muy poco se sabe de la vida familiar y conyugal de Dante; el poeta se ocupó, en cambio, de consignar para la posteridad los datos fundamentales de su verdadera vida espiritual y amorosa, ligada a Beatriz.
No menos importante que los encuentros con Beatriz fueron los lazos intelectuales con el humanista Brunetto Latini, retornado desde el exilio a Florencia en 1266, y el gran Guido Cavalcanti. Del primero de ellos, Dante aprendió tanto los secretos de la retórica latina como los placeres de la escritura en lengua romance; fue Latini quien le proporcionó los modelos para obras de juventud como ll fiore (1295-1300), en las que Dante adaptó al verso italiano el Roman de la Rose. La poesía en lengua romance contaba con sólo cincuenta años de vida en Italia cuando Guinizelli y Cavalcanti, bajo el influjo un poco más lejano del pionero Guittone d'Arezzo, fundaron la escuela de los fedeli d'amore ('fieles del amor'), inventaron la figura de la «mujer angélica» (en la que se aunaban la belleza física y la pureza celestial) y plasmaron la gran poesía lírica italiana que culminaría en Dante y Petrarca. De allí surgió la imagen de Beatriz, que asumiría en la Divina Comedia dimensiones teológicas y filosóficas impensadas.
Se cree que Beatriz Portinari murió tras un parto en 1290; así pues, tanto el casamiento de Dante como la publicación de La vida nueva son posteriores al hecho. El poeta lo consignaba en esta obra, anunciando a la vez la transformación poética posterior: cuando murió Beatriz, Dante se consoló con una visión en la que la amada aparecía como parte de la corte celestial, y el poeta se propuso volver a hablar de Beatriz sólo para decir aquello que nunca fue escrito de una mujer. Quince años más tarde, en la Divina Comedia, se revelaría el alcance poético de esta promesa.
Entre 1302 y 1307 Dante empezó dos obras de madurez: Il convivio (El convite) y De vulgari eloquentia (Sobre la lengua vulgar). El primero contiene algunos de los temas fundamentales que desarrollaría luego acerca de los cuatro significados de las Escrituras, los dos tipos de alegorías y la necesidad de la existencia del imperio. El segundo es un manifiesto escrito en latín acerca de la legitimidad del uso de la lengua vernácula, en el que defiende la utilización del romance para todos los estilos, incluido el elevado o trágico.
Dante Alighieri (retrato de Luca Signorelli)
Se sabe muy poco de sus actividades políticas y domésticas durante este lustro. En 1303 estuvo en Forli como consejero de Scarpetta Ordelafi, comandante de los «blancos», mientras que al año siguiente, luego de la derrota de sus partidarios en la batalla de Lastra (20 de julio), decidió separarse de su antigua facción. En 1305 posiblemente viviera en Bolonia, un entorno privilegiado desde el punto de vista intelectual, donde continuó la escritura de las dos obras antes mencionadas y de donde fue expulsado el 6 de octubre de 1306, para refugiarse primero en Lunigiana, bajo la protección de los Malaspina; luego, en 1307, en Casentino con el conde de Batifolle; y finalmente, en 1308, en Lucca. Se supone que meses antes Dante había empezado a escribir el Infierno, primera parte de la Divina Comedia.
Durante los primeros años de su exilio Dante meditó largamente sobre la cuestión de las relaciones entre el poder temporal y el religioso; los primeros resultados de estas meditaciones son las dos conocidas cartas (de 1308 y 1310), una de ellas dirigida «a todos los reyes de Italia, a todos los señores de la Urbe Santa, a los duques, condes, marqueses y pueblos», y la otra a «los malvados florentinos que residen en la ciudad»; en esta segunda carta abogaba por el acatamiento al poder imperial. Pero el logro final de estas reflexiones fue el tratado De la monarquía (1318), en donde se afirmaba que el poder espiritual y el temporal emanaban directamente de Dios, por lo que el imperio y el papado eran potestades autónomas.
Si se acepta como fecha de terminación de De la monarquía la de 1318, se comprueba que su gestación fue acompañada del progresivo endurecimiento de las condiciones del exilio de su autor. En 1302, tras la sentencia del exilio, otra le condenó a ser quemado vivo en caso de retorno a Florencia; en 1311 no se le aplicó una amnistía general otorgada a los güelfos «blancos»; finalmente, en 1315, se le condenó a muerte por decapitación en rebeldía, cuando rechazó el ofrecimiento de un perdón bajo condiciones que consideraba deshonrosas.
La Divina Comedia
Resignado a no volver a Florencia, en 1318 abandonó Verona y se reunió con sus hijos en Rávena; allí produjo dos Églogas en latín y un tratado sobre la Cuestión del agua y la tierra. Los años finales de su vida fueron extraordinariamente fecundos: en la dedicatoria del Paraíso en la famosa carta a Cangrande della Scala (1316), Dante fijó grandiosamente los alcances de su incomparable Comedia: «El sentido de esta obra no es único, sino que puede llamársela polisémica, es decir, de muchos sentidos; en efecto, el primer sentido es el que proviene de la letra, el otro es el que se obtiene del significado a través de la letra».
Dividida en tres libros o cantos (Infierno, escrito hacia 1312; Purgatorio, hacia 1315; Paraíso, entre 1316 y 1321), la Comedia está compuesta por 14.233 versos endecasílabos en terza rima, agrupados en 100 cantos, uno de los cuales es el prólogo, por lo que cada una de las tres partes o libros contiene 33 cantos. Narra el viaje del poeta a los reinos de ultratumba, acompañado del poeta latino Virgilio. A los treinta y cinco años, Dante se encuentra perdido en la selva oscura; de allí lo rescata Virgilio, enviado por la Virgen María, Santa Lucía y Beatriz. Ambos descienden al Infierno y recorren sus nueve círculos; luego ascienden la montaña del Purgatorio y allí, en la entrada del Paraíso, Virgilio da paso a la bienaventurada Beatriz, quien lo conduce hasta el Empíreo, donde por un momento el poeta goza de la visión de la divinidad.
La Comedia debe su nombre, según el saber medieval, a su movimiento ascensional: el asunto es horrible en el primer libro, pero esperanzador en el segundo y feliz en el tercero; el adjetivo Divina con que ha llegado hasta nosotros le fue agregado por la posteridad. En efecto, por su inconmensurable valor poético, la ambición y alcance de su perspectiva filosófica, la belleza y precisión de sus imágenes y la perfección de su lengua, la Comedia ha sido considerada como el mayor poema de la cristiandad.
Al terminar la redacción del Paraíso, Dante tenía ya la certeza de que su destierro era definitivo: la imposición de la condena de muerte de 1315, tras su rechazo de la amnistía, se extendía por igual para su descendencia. En 1319, probablemente, el poeta se encontraba al servicio del señor de Rávena Guido da Polenta, quizá con funciones de secretario o preceptor de retórica. A principios de 1321, el dogo de Venecia amenazó con una expedición punitiva contra Rávena, a raíz de un conflicto por la explotación de unas salinas limítrofes entre las dos jurisdicciones, y Dante marchó a Venecia en calidad de embajador del señor Da Polenta con el fin de apaciguar a los regidores venecianos. El largo viaje, hecho en pleno verano, por tierra primero y luego por las lagunas de la costa del Adriático, le fue fatal: a su retorno a Rávena, Dante enfermó gravemente de la malaria contraída durante el trayecto. Murió entre el 13 y el 14 de septiembre de 1321 y fue enterrado, en medio de solemnes homenajes, en la iglesia de San Francisco de Rávena.
Fuente del texto: biografiasyvidas 

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