Mostrando entradas con la etiqueta Novelistas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Novelistas. Mostrar todas las entradas

miércoles, 19 de febrero de 2020

Zenobia Camprubí: una heroína en la sombra

Zenobia Camprubí Aymar
La esposa de Juan Ramón Jiménez se impuso la obligación, como un destino, de buscarle el bienestar. Su gozoso tormento consistió en atemperar su admiración por el poeta al carácter agrio y enfermizo del hombre que no hacía sino cortarle las alas.

Basta con verlos juntos a Zenobia y a Juan Ramón en cualquier retrato para percibir que aquella pareja tan dispar debió de convivir de forma muy atormentada pese a su educada compostura.

En las fotografías de la época, los años de entreguerras, ella aparece con un diseño de señorita americana, siempre sonriente, rodeada de amigas de la buena sociedad, sombreros blancos, pantalones de pliegues, cintura de Coco Chanel, zapatos con hebillas y un gesto por el que se le escapaba un alma feliz.

En cambio, el poeta trasmite una sensación adusta, con el aire ensimismado, vestido de oscuro, la barba negra, triste el gabán, la mirada aviesa, el rostro cetrino, una figura que en su tiempo El Greco habría incorporado como personaje al entierro del conde Orgaz.

El padre de Zenobia era un fino ingeniero catalán, Raimundo Camprubí, quien durante uno de sus trabajos en San Juan de Puerto Rico conoció a Isabel Aymar, la que sería su mujer, de ascendencia mitad italiana mitad estadounidense, de una familia mercantil adinerada, bilingüe en castellano y en inglés.

Zenobia Camprubí nació en 1887, en Malgrat de Mar, un pueblo de la costa catalana donde sus padres pasaban las vacaciones en el verano. Era la mayor de cuatro hermanos, todos educados en Harvard. Zenobia fue instruida por tutores particulares en Barcelona y a los nueve años la madre, recién divorciada de un marido vicioso del juego y arruinado en la Bolsa, se llevó a su hija a Nueva York.

Zenobia vivió a expensas de la familia materna. Estudió en Columbia, fue inscrita en el Club de Mujeres Feministas, comenzó a escribir cuentos, participó en actividades culturales y filantrópicas según el más riguroso estilo de las élites neoyorquinas.


Regresó a España en 1909 y con ese mismo espíritu liberal se instaló la joven con su madre en Madrid donde en compañía de matrimonios americanos asistía a conferencias en la Residencia de Estudiantes, en el Instituto Internacional de Señoritas fundado por Susan Huntington, en el Lyceum Club junto con Victoria Kent y se dejaba ver en las fiestas que daban los Byne en su piso de la calle de Gravina.

En una pensión con pared contigua a esa casa vivía Juan Ramón Jiménez, y una noche a través del tabique de su habitación el joven poeta oyó al otro lado una risa femenina que le subyugó, de la cual no lograría evadirse en mucho tiempo.

Juan Ramón Jiménez procedía de una familia de pudientes vinateros de Moguer y probablemente había sido un niño feliz, también de risa clara, pero muy pronto aprendió a hacerse el enfermo para conseguir toda clase de mimos de criadas y nodrizas y salirse siempre con su voluntad.

Creció rodeado de atenciones y cuando en 1900 llegó a Madrid con 19 años ya había dado señales de ser un poeta superdotado, bajo la influencia de Bécquer y de Rubén Darío. Pero no se trata aquí de analizar su obra poética, sino de saber cómo se produjo el choque y ensamblaje entre aquellas almas tan dispares.

Juan Ramón ya había pasado por algunas crisis nerviosas, que se acentuaron cuando en 1901 falleció su padre, una muerte que pocos años después acarreó la ruina económica a su familia. Durante la adolescencia se había permitido todos los caprichos de estudiante rico en Sevilla e incluso pudo aliviarse de una neurosis depresiva en el sanatorio de enfermedades mentales en Castell d'Andorte, en Burdeos, a cargo de un doctor afamado.

En este establecimiento desarrolló sus primeras dotes de artista enamoradizo seduciendo a algunas enfermeras. Después en sucesivas recaídas que pasó en la clínica del Rosario en Madrid llegó incluso a enamorar a una monja, unas aventuras eróticas que trasladó a sus versos. Se trata de saber cómo este ser de alma melancólica, huraña y abstraída pudo darle alcance a una caza tan selecta y risueña como era Zenobia.

A partir de 1911 Juan Ramón ya era un poeta admirado. Vivía en la Residencia de Estudiantes y allí acudió la paloma una tarde de primavera. El poeta la abordó al final de una conferencia y la risa de la muchacha ante sus requiebros le recordó a la que había sonado aquella lejana noche de fiesta a través del tabique de la pensión.

Cuando el poeta supo que aquella carcajada procedía de la misma alma quedó rendidamente enamorado, pero ella se mostró esquiva a sus requerimientos, un poco antiguos y formales. Juan Ramón comenzó a acosarla con versos cada vez más puros, más encendidos, más directos, que la obligaron a huir a Nueva York como última resistencia y hasta allí la siguió el poeta.

La obsesión llegó hasta el punto de tener que casarse con él, hecho que sucedió en la iglesia católica de St. Stephen en marzo de 1916. Durante la travesía en barco por el Atlántico, Juan Ramón descubrió el mar, un golpe tan contundente como el que le produjo el amor. De esa experiencia salió uno de sus mejores libros, Diario de un poeta recién casado, la ida y vuelta de un fino alcotán en busca y captura de su amada, el viaje de novios a Boston y el regreso a España con todos los vaivenes del corazón.

A partir de ese momento el gozoso tormento de Zenobia consistiría en atemperar su admiración por el poeta al carácter agrio, enfermizo y atravesado del hombre que no hacía sino cortarle las alas. Juan Ramón no hallaba inspiración sino en la quietud y el silencio. El poeta hilaba los versos de oro en una habitación acolchada sin poder soportar a su alrededor ni siquiera las risas de Zenobia con sus amigas y para mantenerlo incontaminado e inmune a las adherencias de la vida vulgar la mujer se impuso la obligación, como un destino, de buscarle la subsistencia.

Montó una tienda de objetos populares conseguidos de anticuarios de los pueblos de Castilla, se dedicó a decorar apartamentos para alquilarlos a diplomáticos extranjeros y ella misma fregaba las escaleras. Cuando le preguntaban por Zenobia, el poeta contestaba no sin cierta displicencia: "Por ahí anda, entretenida con sus pisos".

Después de traducir a Tagore al inglés la mujer había dejado de escribir. Había sacrificado el propio talento literario al de su marido, sin duda más elevado, y en adelante se limitó a enmascarar la amargura que le producían sus continuas depresiones con la propia alegría innata, siempre dispuesta a levantar el ánimo de aquel ser misántropo que le había tocado en suerte.

A partir del exilio de la Guerra Civil Zenobia comenzó a escribir sus diarios, que inició en La Habana en 1937 y que ya no dejó hasta pocos días antes de su muerte. En sus páginas escritas en inglés y en castellano da cuenta de sus quehaceres cotidianos, zurcir la ropa, recibir clases de cocina, ahorrar hasta el último centavo, salir de compras, visitar las cárceles, enseñar a leer y a escribir a las presas mientras Juan Ramón se pasaba el día tirado en la cama.

"A Juan Ramón no se le puede dejar solo en absoluto. ¡Él es queridísimo aunque me vuelva loca!". Un día tiene que comprar un hornillo eléctrico porque J. R. tiene frío por la noche y le dura hasta la mañana, otro día ya no puede más y está dispuesta a abandonarlo. Reconoce que haber nacido con la disposición de J. R. ante la vida es un serio problema para su vitalismo porque él solo encuentra alivio parcial en el aislamiento.

De La Habana a Nueva York, luego a Miami, hasta recalar en Puerto Rico solo para que se sintiera a gusto al oír el sonido de su idioma. Zenobia se había llevado al exilio un cáncer contraído en 1931. Fue operada en Boston. En las sucesivas recaídas ya no pudo ser atendida por los médicos amigos. Prefirió seguir a Juan Ramón, vencida su última rebeldía.

Murió en la clínica Mimiya de Santurce en San Juan de Puerto, el 28 de octubre de 1956, tres días después de enterarse de que le habían concedido el Premio Nobel a su marido. Antes, en el lecho de muerte, con una rosa blanca en la mano había dado las instrucciones oportunas para el bienestar futuro de su poeta.

Fuente del texto: elpais.com 

¡Gracias por leerme!

 Página de inicio

Juan Ramón Jiménez


BIOGRAFÍA
Juan Ramón Jiménez nació el 23 de diciembre de 1881 en Moguer, Huelva, en el seno de una familia de cultivadores y exportadores de vinos. Fue hijo de Víctor Jiménez y Purificación Mantecón. Estudió interno en el colegio de los jesuitas del Puerto de Santa María, donde terminó el bachillerato. Empezó la carrera de derecho en Sevilla, pero no finalizó los estudios. Su interés, en cambio, se centró en la poesía y la pintura.

En abril de 1900 se trasladó a Madrid, invitado por el poeta modernista Francisco Villaespesa. Publicó sus primeros poemas en revistas y sus dos primeros libros: Nínfeas, y Almas de Violeta.

Ese mismo año se produjo la muerte de su padre y la ruina familiar, lo que lo afectó mucho psicológicamente y tuvo que ser ingresado en 1901 en el sanatorio Le Bouscat, en Burdeos. Tuvo la oportunidad de leer a los petas franceses y escribió el libro Rimas, que fue publicado en Madrid al año siguiente, en este libro el modernismo de tendencia parnasiana se inclinaba en favor del simbolismo. A finales de ese año se había trasladado a la clínica neuropática del rosario de Madrid, donde estuvo unos meses, y tuvo la oportunidad de conocer la Institución Libre de Enseñanza.

En 1905 regresó a Moguer, donde escribió Platero y yo. Volvió a Madrid en 1911 y se instaló en la Residencia de Estudiantes en 1913, allí conoció a la catalana Zenobia Camprubí, de quien se enamoró profundamente, ella lo rechazó en un principio pero finalmente se casaron y marcharon a Estados Unidos en 1916, el viaje dio fruto a uno de sus mejores libros: Diario de un poeta recién casado, con este libro se abrió otra etapa en la obra del poeta de Moguer, la de poesía pura.

Zenobia fue una mujer cultísima, traductora de R.Tagore, feminista y un puntal absolutamente decisivo en la vida del poeta, como reconocen todos sus biógrafos.

Volvió a Madrid y fue un mentor para todos los que después serían los grandes poetas del 27, pero estos jóvenes rebeldes, y el carácter sensible y generoso pero también rencoroso de Juan Ramón iniciaron un distanciamiento que fue subiendo de tono, y tuvo su cenit cuando Pablo Neruda en la revista Caballo verde para la poesía publicó su Manifiesto de la poesía impura.

De 1925 a 1935 publicó sus Cuadernos, en los que daba a conocer todo o casi todo lo que escribió en ese periodo, recogían poemas, cartas, retratos líricos de escritores y recuerdos literarios.

En 1931 se le diagnosticó un cáncer a Zenobia. Ese año se declaró la Segunda República, el poeta abrazó la causa republicana, y acogía en su casa a los niños huérfanos, para cuyo cuidado destinó sus ahorros cuando abandonó España en 1936, al estallar la guerra, tras ser nombrado en agosto agregado cultural de la Embajada de España en Washington. Fue invitado a pronunciar unas conferencias en la Universidad de Miami.

Terminada la guerra tuvo que quedarse en el extranjero y residió en Puerto Rico, La Habana, en Florida y en Washington pero se instaló definitivamente en Puerto Rico, lugar al que la familia de Zenobia había estado siempre estrechamente ligada.

En 1956 le concedieron el Premio Nobel como escritor español, estando en el exilio, pero fue un año dramático ya que falleció Zenobia tres días más tarde, hecho del que el poeta ya no se recuperará, falleció en San Juan de Puerto Rico el 29 de mayo de 1958.

La obra de Juan Ramón Jiménez parte de una exigencia absoluta, la de escribir una poesía que parte de la sensación y se dirige había el deseo absoluto de belleza espiritual y estética, la capacidad de transforma lo concreto, la impresión directa en lo inefable en el que se unen belleza y emoción determinará el camino poético de Juan Ramón Jiménez, un camino que abrió numerosas puertas a la poesía española, dio el paso fundamental para alejarse del modernismo, inició el simbolismo en España y fue determinante para la creación de la generación del 27, pero en cambio renegó siempre de escuelas e ismos.


BIBLIOGRAFÍA

  1. Rimas (1902)
  2. Arias tristes (1903)
  3. Jardines lejanos (1905)
  4. Olvidanzas (1906)
  5. Baladas de primavera (1910)
  6. Sonetos espirituales (1914)
  7. Diario de un poeta recién casado (1917)
  8. Platero y yo (1917)
  9. Primera antolojía poética (1917)
  10. Eternidades (1918)
  11. Piedra y cielo (1919)
  12. Poesía (1923)
  13. Belleza (1923)
  14. Unidad (1925)
  15. Sucesión (1932)
  16. Presente (1933)
  17. Ciego ante ciegos (1933)
  18. La Estación total (1923-36)
  19. En el otro costado (1936-42)
  20. Españoles de tres mundos (1942)
  21. La estación total (1946)
  22. Romances de Coral Gables (1948)
  23. Dios deseado y deseante (1948-49)
  24. Animal de fondo (1949)
  25. Dios deseado y deseante (1949)
  26. Espacio (1954)
  27. Tercera antolojía poética (1957)


PREMIOS
Premio Nobel (1956)

Fuente del texto: escritores 

¡Gracias por leerme!

 Página de inicio

Biografía Benjamín Prado

País:España     Nacimiento:Madrid, 30 de noviembre de 1961

Nacido en 1961 en Madrid, el escritor español Benjamín Prado cultiva los géneros de novela, poesía y ensayo. Dirige la revista Cuadernos de Hispanoamérica. En sus creaciones destaca por un lenguaje popular y un uso maestral de la metáfora.
En 1995 debutó como novelista con Raro. Al año siguiente publicó Nunca le des la mano a un pistolero zurdo y Dónde crees que vas y quién te crees que eres, a las que siguieron Alguien se acerca (1998), La nieve está vacía (2000), Mala gente que camina (2006), Operación Gladio (2011) o Ajuste de cuentas (2013). Como autor, sin embargo, había visto ya publicados varios libros de poesía antes de 1995, como Un corazón sencillo, su ópera prima en el género lírico (1986), o El corazón azul del alumbrado (1991).
A lo largo de su trayectoria como escritor ha sido reconocido con diversos premios, como el Hiperión, el Premio Internacional de Poesía Ciudad de Melilla, el Generación del 27 o el Premio Andalucía de Novela.
Ha escrito varias canciones con Joaquín Sabina, como todas las del disco Vinagre y rosas. También ha colaborado con Pereza o Coque Malla.
Fuente del texto: lecturalia 

¡Gracias por leerme!

 Página de inicio

domingo, 2 de febrero de 2020

Biografía de J.R.R. Tolkien

J. R. R. Tolkien

J. R. R. Tolkien

John Ronald Reuel Tolkien, conocido popularmente como J.R.R. Tolkien, nació el 3 de enero de 1892 en la ciudad de Bloemfontein, en el Estado Libre de Orange (actual Sudáfrica). Sus padres eran Arthur Reuel Tolkien y Mabel Suffield. Por una tradición familiar, el pequeño recibió el mismo nombre que el de su abuelo paterno, John. Su segundo nombre, Ronald, fue idea de su madre, quien estaba convencida de que iba a ser una niña a la que quería llamar Rosalind. Finalmente, el nombre elegido como sustituto fue el de Ronald.

Por último, también recibió el segundo nombre de su padre, Reuel, palabra derivada del antiguo hebreo cuyo significado es “próximo a Dios”. Un dato curioso de la infancia del pequeño John, recogido por Humphrey Carpenter en “J.R.R. Tolkien: Una biografía” (publicada en España por Ediciones Minotauro), es que le picó una tarántula en el jardín de su casa en Bloemfontein. Cuando el pequeño John contaba apenas 3 años, en 1895, su madre, Mabel, agotada por el riguroso clima sudafricano, decidió regresar a Inglaterra con sus hijos, John (cuya salud también se vio afectada por el clima) y Hilary, que había nacido el 17 de febrero de 1894.

Arthur, padre de John, se quedó en Sudáfrica al cargo de la venta de diamantes y otras piedras preciosas al Banco de Inglaterra. Sin embargo, Arthur falleció el 15 de febrero de 1896 a causa de una fiebre reumática. Después de tan trágica pérdida y sin ingresos, Mabel se fue a vivir con sus hijos junto a su familia en Birmingham, mudándose ese mismo año a la vecina localidad de Sarehole. La gran belleza de la campiña inglesa cautivó a John desde el primer momento, causándole una gran impresión, como queda patente en sus escritos.

La madre de John, Mabel, se hizo cargo de su educación, enseñándole las bases del latín cuando apenas contaba 4 años, edad a la que el pequeño John ya sabía leer, y poco después, escribir de forma fluida. A tan tierna edad, ya se despertó en John su curiosidad y amor hacia los idiomas, pues uno de sus entretenimientos favoritos era el de inventar algunos idiomas propios.

Cuando apenas contaba 12 años, John fue golpeado nuevamente por la tragedia, pues su madre Mabel falleció en 1904 a causa de unas complicaciones de la diabetes que padecía. John y su hermano pequeño, Hilary, quedaron entonces al cuidado del padre Francis Xavier Morgan, sacerdote católico (de origen jerezano) del Oratorio de Birmingham. John contaba 16 años cuando en 1908 conoció a la que se convertiría en el amor de su vida: Edith Mary Bratt.

Sin embargo su relación no era bien vista por el padre Morgan, ya que pensaba que la chica distraía a John de los estudios. Después de varias advertencias y de un par de intentos de separar a los jóvenes, finalmente el padre Morgan acabó prohibiendo a John que mantuviera contacto alguno con Edith hasta que cumpliera 21 años.

Con el paso de los años, John continuaba demostrando sus aptitudes lingüísticas, desarrollando lenguajes más elaborados mientras asistía a la King Edward’s School. En la escuela formó junto a sus amigos la Tea Club and Barrovian Society (T.C.B.S.), una hermandad que solía reunirse en los grandes almacenes Barrow para tomar el té (de ahí su nombre), charlar, divertirse, recitar a los clásicos o sus propias composiciones.

Con 19 años, John viajó a Suiza con otros doce compañeros en el verano de 1911, y según recordaría años más tarde en una carta, aseguró que su experiencia en los Alpes le había servido de inspiración a la hora de relatar la travesía de Bilbo a través de las Montañas Nubladas en ‘El Hobbit‘. Cuando hubo cumplido los 21 años, John se puso en contacto con Edith, a la que le declaró su amor. Ambos se comprometieron en enero de 1913, y se casaron en Warwick el 22 de marzo de 1916 (podéis leer aquí el artículo que publicamos con motivo del centenario de su boda).
Durante esos años, Tolkien continuó desarrollando su interés en la filología y en crear leyendas propias que dieran cabida a las lenguas que inventaba. El 24 de septiembre de 1914 se produjo lo que muchos estudiosos, como John Garth, denominan el “momento fundacional” de la Tierra Media (aquí podéis leer traducido el artículo que escribió Garth con motivo del centenario de este acontecimiento): la escritura del poema ‘The Voyage of Éarendel the Evening Star‘ (El Viaje de Éarendel, la Estrella Vespertina). Un poema que supuso el génesis de su Legendarium y que Christopher Tolkien publicó en ‘El Libro de los Cuentos Perdidos 2‘, segundo volumen de la colección ‘La historia de la Tierra Media‘.

Sin embargo, la apacible vida de John, al igual que la de todos los europeos, se vio bruscamente interrumpida con el estallido en 1914 de la Primera Guerra Mundial. En 1915, John se graduó en Oxford con una mención de honor en Literatura y Lengua Inglesas, y poco después de su graduación, se alistó en el ejército, sirviendo como oficial de comunicaciones (con el rango de alférez) en el 11º de los Fusileros de Lancashire, batallón con el que combatió en la cruenta Batalla del Somme (1 de julio – 18 de noviembre de 1916), en la que John vio morir a muchos de sus amigos. 

Con más de 95.000 muertos y unos 323.000 heridos, es la batalla más sangrienta del Ejército Británico, y sólo en el primer día murieron algo más de 19.000 soldados y otros 38.000 fueron heridos. Uno de los soldados que falleció en aquella sangrienta jornada fue Robert  Q. Gilson, gran amigo de Tolkien, miembro de la T.C.B.S. y uno de los llamados “cuatro inmortales” juanto al propio Tolkien, G.B. Smith (quien fallecería unos meses más tarde) y Christopher Wiseman. Podéis leer los artículos que escribimos con motivo del centenario de la llegada de Tolkien a Francia y con motivo del centenario de su primera entrada en combate

El 27 de octubre, John cayó enfermo, víctima de la llamada fiebre de las trincheras, y el 8 de noviembre fue trasladado a Inglaterra. Durante su convalecencia empezó a dar forma a todo el conjunto de historias y leyendas de los Días Antiguos de la Tierra Media, un conjunto al que llamó ‘El libro de los cuentos perdidos‘. Como la mayoría de sus amigos murieron durante la Gran Guerra, para Tolkien el escribir se convirtió (en parte) en una forma de honrar su memoria.


Tolkien fue sin duda uno de los filólogos más importantes de su época. En 1920, tras haber trabajado en la redacción del Oxford English Dictionary, John entró como profesor no titular de Lengua Inglesa en la Universidad de Leeds. 

Más tarde alcanzó el cargo de profesor, momento en el que aprovechó para reformar completamente su magisterio. Sin embargo, pasó casi toda su vida académica en Oxford; fue profesor de Anglosajón de 1925 a 1945 en el Pembroke College, y de 1945 a 1959 lo fue de Lengua y Literatura Inglesas en el Merton College. 

John dedicaba su tiempo libre a su familia y a su obra literaria, en la que había comenzado a trabajar al regreso del frente. Continuó así trabajando en ese conjunto de historias y leyendas que acabarían convirtiéndose, muchos años después, en ‘El Silmarillion‘. Inventó así una mitología propia, en compensación por la que no poseía Inglaterra, pues John siempre se había lamentado de que su país no poseyera una mitología tan rica como la de los países mediterráneos, especialmente la griega. Se interesó especialmente por las mitologías nórdicas, y realizó importantes traducciones y estudios de obras medievales, como el poema épico anglosajón Beowulf, o el conjunto de historias épicas nórdicas que conforman ‘La leyenda de Sigurd y Gudrún‘.


Ya en Oxford, en 1926 conoció a C.S. Lewis, otro profesor de la Universidad que al igual que Tolkien, estaba fascinado con la literatura fantástica y la creación de historias propias. Ambos formaron los Inklings, un club literario del que también formaron parte otros académicos y escritores de Oxford como Charles Williams y Owen Barfield. Solían reunirse en pubs como The Eagle & Child, y durante sus encuentros leían sus escritos y se criticaban entre ellos.
John y Edith tuvieron cuatro hijos, el sacerdote John Francis Reuel (17 de noviembre de 1917 – 22 de enero de 2003), Michael Hilary Reuel (octubre de 1920 – 1984), Christopher Tolkien (21 de noviembre de 1924) y Priscila Anne Reuel (1929). Fue precisamente para sus hijos por lo que Tolkien escribió un cuento infantil titulado ‘El Hobbit‘, cuyas primeras líneas fueron redactadas por Tolkien mientras corregía unos exámenes. John dudaba que sus historias le pudieran interesar al público, aunque finalmente fue persuadido por su gran amigo C.S. Lewis para que publicara ‘El Hobbit‘.

El cuento fue publicado en 1937 por la editorial George Allen & Unwin, y su gran éxito cogió por sorpresa a Tolkien. Casi de inmediato, su editor le pidió que escribiera una secuela, pues el público demandaba más historias sobre los hobbits. Y fue así como Tolkien comenzó a escribir la que sería su obra maestra y cumbre de la literatura fantástica del siglo XX: ‘El Señor de los Anillos‘. Tardó 12 años en escribir tan magna obra, y debido a su volumen, fue publicada en tres entregas. ‘La Comunidad del Anillo‘, ‘Las dos torres‘, ambas publicadas en 1954, y ‘El retorno del Rey‘, que vio la luz un año después, en 1955. Si el éxito de ‘El Hobbit‘ sorprendió a Tolkien, el monumental éxito y la repercusión mundial causadas por ‘El Señor de los Anillos‘ lo asombró y maravilló.
Mientras trabajaba en la redacción de ‘El Señor de los Anillos‘, Tolkien publicó varias obras: el cuento corto ‘Hoja, de Niggle‘, publicado en 1939 en el periódico Dublin Review, y la novela ‘Egidio, el granjero de Ham‘, publicada por la editorial George Allen & Unwin en 1949. En 1962, y a petición de una tía suya, Tolkien publicó ‘Las aventuras de Tom Bombadil y otros poemas del Libro Rojo‘, una recopilación de 16 poemas, siendo sólo dos de ellos sobre el alegre Tom Bombadil.

El resto son cuentos de hadas o relatos de bestiario en verso. Antes de su muerte, Tolkien publicó dos obras más: ‘Árbol y Hoja, y el poema Mitopoeia‘, un recopilatorio de varios cuentos publicado en 1964, y ‘El herrero de Wootton Mayor‘, cuento publicado en 1967.
John se jubiló en 1959, dejando sus clases en Oxford, y en 1968, él y Edith se mudaron a la localidad de Bournemouth. Tras la muerte de Edith el 29 de noviembre de 1971, John hizo escribir sobre su lápida el nombre de Lúthien. Finalmente, John murió el 2 de septiembre de 1973.

Un año y medio antes de morir, Tolkien fue nombrado Comendador de la Orden del Imperio Británico por la reina Isabel II el 28 de marzo de 1972, año en el que también la Universidad de Oxford le nombró Doctor Honoris Causa en Letras. Hoy, la tumba de John y Edith en el cementerio de Wolvercote de Oxford (lápida en la que aparecen grabados los nombres de Beren y Lúthien) es lugar de peregrinación obligada para los millones de admiradores de su obra.
Para ampliar la información, podéis comprar la extensa biografía que escribió Humphrey Carpenter sobre el Maestro, titulada: ‘J.R.R. Tolkien: Una biografía‘.

Fuente: elanillounico

¡Gracias por leerme!

sábado, 25 de enero de 2020

Fiódor Dostoievski





Biografía


Fedor Mijailovich Dostoyevski nació el 11 de noviembre de 1821 en Moscú (Rusia), el segundo de siete hijos de Mijaíl Dostoyevski, un médico de carácter severo que trabajaba en el hospital para pobres Mariinski de la capital rusa, y su esposa María Fiódorovna
Cuando Fedor contaba once años de edad, su padre adquirió unas tierras en la aldea de Darovoye, en la provincia de Tula, y la familia se mudó allí. Junto a su hermano Mijaíl, ingresó en 1834 en el pensionado de Chermark para realizar los estudios de secundaria. 
Sin embargo, su madre falleció prematuramente de tuberculosis tres años más tarde, y su padre, sumido en la depresión y el alcoholismo, decidió enviarlos a la Escuela de Ingenieros Militares de San Petersburgo, donde el joven Fedor comenzó a apasionarse por la literatura, con las lecturas de Shakespeare, Víctor Hugo o E.T.A. Hoffmann, y a escribir sus primeros textos.   
Tan solo dos años después, en 1839, recibió la noticia de la muerte de su padre quien, al parecer, fue asesinado por sus propios siervos tras uno de sus arranques violentos cuando se hallaba borracho. Finalizó sus estudios de Ingeniería en 1843, logrando el grado militar de subteniente. Luego se incorporó a la Dirección General de Ingenieros en San Petersburgo, aunque también trabajó como traductor.   
En 1846 publicó su primera novela, Pobres gentes, que tuvo un efímero éxito. Tres años después, fue encarcelado por pertenecer a un grupo intelectual llamado el Círculo Petrashevski, acusado de conspirar en contra del zar Nicolás I. Fue condenado a muerte, aunque finalmente la pena fue conmutada por cinco años de trabajos forzados en Siberia, donde pasó terribles momentos y se refugió en la lectura de la Biblia. Liberado en 1854, volvió al ejército como soldado raso. 
Los siguientes cinco años los pasó como cabo en el Batallón de la Séptima Línea del Regimiento estacionado en la fortaleza de Semipalatinsk en Kazakstán. Durante este tiempo conoció a María Dmitrievna Isaeva, con la que se casó posteriormente.   Dostoyevski regresó a San Petersburgo en 1860, donde fundó junto a su hermano varios periódicos literarios sin repercusión alguna. 
La presión de los acreedores le hizo dejar el país y viajar por Berlín, París, Ginebra, Turín, Florencia y Viena, antes de volver de nuevo a San Petersburgo. La temprana muerte de su esposa, en 1864, y la de su hermano tan solo un año después, fueron un duro golpe al que se sumaron las deudas contraídas. 
Se sumió en una profunda depresión, a la par que acumulaba más y más deudas en los salones de juego, adicción que le llevó a escribir la novela El jugador, publicada en 1867. Poco antes había comenzado también la redacción de Crimen y castigo, su obra magna, que publicó por partes en la revista El mensajero ruso con gran éxito.   
Volvió a casarse con Anna Grigórievna, con la que se trasladó a Ginebra. La primera hija del matrimonio falleció al poco de nacer en 1868, lo que resultó un nuevo mazazo emocional para el escritor. La pareja viajó por Italia y recalaron en Dresde en 1869, donde nació su segunda hija. 
Dostoyevski siguió escribiendo y publicando, gracias a lo cual la familia pudo sobrevivir a duras penas. El idiotaEl eterno marido, o Los endemoniados fueron los títulos que vieron la luz en esta época.   
La pareja volvió a Rusia en 1871, donde nació su primer hijo varón, y Fedor se encargó de la redacción de un semanario, a la vez que publicaba Los demonios a través de su propia editorial con un considerable éxito. Su última obra, considerada por él mismo como su mejor trabajo, fue Los hermanos Karamázov, finalizada pocos meses antes de su muerte, ocurrida el 9 de febrero de 1881 en San Petersburgo.

Libros
Fuente del texto: literaturasm 

¡Gracias por leerme!